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Mostrando entradas de junio, 2021

Paranoia y Esperanza

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 encerrado en este espectro refulgiendo en ansiedad,  energía húmeda, sucia, impura que se arrastra por mis venas corruptas. mi áspera piel transpira y escurro el sudor frío de mi frente, me aparto de la ventana  para no darle la victoria a mi paranoia Me urge ver por la ventana hacia las salvajes y melancólicas calles, y que nuestras miradas se encuentren, brillando, ante las estrellas y las farolas, me imagino vencedor ante los males asechadores y la nube de impulsos tumultuosos de la madrugada. Como saber, si esta palurda esperanza no será en vano, El tiempo va tejiendo arena en mis moléculas   el Señor vierte parásitos en mi alma y deja que entren cuervos en mi vientre mitiga la esperanza esta imaginación vivaz,  que supone mi final de mil maneras atroces No hay manera de que piense, en uno peor que este.   

Incendiario de sueños

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He quemado sueños, y me conforté con las vagas llamas de mi desilusión mediocre hasta quedar a oscuras, a tientas en la oscuridad recojo las cenizas, inútilmente, claro, pensando que de alguna manera compensaría, pues una parte de mi se pierde con el fuego una vez que mis esperanzas han sido vertidas.  No tanto por la esperanza sino por la voluntad, en las praderas vírgenes del destino se puede atisbar en la lejanía aislados fulgores, otros individuos en sus solitarias y efímeras fogatas, algunas arden con mas fuerza, otras apenas encienden. Consuelo de la eterna noche sin estrellas, que nos quedaría sin embargo, a nosotros? a los simples hombres, que buscan su destello en vano, fuera de los vicios de la carne?

El día más feliz. Edgar Allan Poe (1809-1849) Poema

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  El día más feliz. The Happiest Day , Edgar Allan Poe (1809-1849) El día más feliz , la hora más feliz Mi marchito y yerto corazón conoció; El más noble anhelo de gloria y de virtud Siento que ya desapareció. ¿De virtud, dije? ¡Sí, así es! Pero, ay, se ha desvanecido para siempre. El sueño de mi juventud Mas dejadlo ya desvanecerse. Y tú, orgullo, ¿qué me importas ahora? Aunque pudiera heredar otro rostro, El veneno que has vertido en mí¡ Permanecerá siempre en mi espíritu! El día más feliz  la hora más feliz Verán mis ojos —sí, los han visto—; La más resplandeciente mirada de gloria y de virtud Siento que ha sido. Pero existió aquel anhelo de gloria y de virtud, Ahora inmolado con dolor: Incluso entonces sentí que la hora más dulce No volvería de nuevo, Pues sobre sus alas se cernía una densa oscuridad, Y mientras se agitaba se derrumbó un ser Tan poderoso como para destruir A un alma que conocía tan bien.