Incendiario de sueños
He quemado sueños, y me conforté con las vagas llamas de mi desilusión mediocre
hasta quedar a oscuras, a tientas en la oscuridad recojo las cenizas, inútilmente, claro, pensando que de alguna manera compensaría, pues una parte de mi se pierde con el fuego una vez que mis esperanzas han sido vertidas.
No tanto por la esperanza sino por la voluntad, en las praderas vírgenes del destino se puede atisbar en la lejanía aislados fulgores, otros individuos en sus solitarias y efímeras fogatas, algunas arden con mas fuerza, otras apenas encienden. Consuelo de la eterna noche sin estrellas, que nos quedaría sin embargo, a nosotros? a los simples hombres, que buscan su destello en vano, fuera de los vicios de la carne?

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