El frio me congelaba aquella madrugada

 

El frio me congelaba aquella madrugada

 como el acero de las dagas

 y el destello de las luces reflejadas

En copas servidas de maltas añejadas

Estacas en macetas clavadas

Petacas y puertas secretas a mundos de hadas

Piedras de hielo  como flores

En las puertas de entrada

Trenes esperados que van hacia la nada

Colillas pisadas de pies apresurados

Hacia la evasión del tiempo

 en la elevación de las

sombras crepusculares

Hacia el ocaso al que me hundo

El vacío que me rodea está sobrecargado de tantos objetos

 de tantos escenarios  o esquinas sin valor alguno de trascendencia

 como no hay ningún objeto, escenario o esquina

con algún valor de trascendencia en ninguna parte del mundo.

Pensando en la evidencia de la existencia

Y del tiempo sin prisa y sin paciencia

Y de la presencia del vacío

 que es inmensa,

La ilusión de libertad y de sentencia

Entrando en un sueño profundo

Entumecido por el frio

 

 

Agobiado por toda la vacuidad

que pretende llenar el vacío

Viendo atreves de las ventanas fumando

Viendo a través del humo es inocuo

Y la realidad danzando

Y tiritando

 de frio

Por qué el vacío

Es evidencia de sí mismo

Hijos del vacío no podemos estar más que vacíos

La existencia y el tiempo son tan huecos

 tan livianos como polvo

Tan fugaces como el humo

Que se disipa

En el aire

 

 






Comentarios

Entradas populares de este blog

PAGINAS Y BLOGS RECOMENDADISIMOS

Sueños II

Bulimia - Página II